La Audiencia De Las Hormonas

No os voy a engañar, quizá “series pajilleras” hubiera sido un título más ajustado al contenido de la reflexión de hoy, pero quería evitar un efecto llamada ni deseado ni pretendido. Así es, amigos, todos aquellos que hemos sido niños y que nos hemos criado frente a la tele con un bocata en la mano y el vaso de Nesquik en la otra recordamos la primera vez que nuestra pantalla nos ofreció algo que no acababa de encajarnos. Desequilibrados, sin duda, por la incipiente ebullición de nuestras hormonas que daban el pistoletazo de salida a nuestra adolescencia, veíamos en la tele a señoras y señoritas voluptuosas que nos atraían, se metían en nuestros sueños y nuestras vigilias y nos hacían prestar algo menos de atención a las aventuras de nuestros héroes de series de tv. En esos años empezábamos a cambiar de intereses, de actitudes y de costumbres, y los preocupados programadores de televisión, que  no querían perdernos como espectadores, decidían que había que poner toda la carne en el asador, y digo bien, toda la carne. Yo recuerdo este momento clave en mi vida a finales de los 80 y principios de los 90, pero seguro que los más veteranos y los más noveles (ejem, ejem) pueden dar cuenta de situaciones parecidas en las décadas que les haya tocado vivir.

Producto de estas estrategias audiovisuales pudimos ver a Beatriz Rico, presentando el programa de Hugo, y a Xuxa en Telecinco, a Leticia Sabater en Tve. Mujerzuelas con mayor o menor capacidad para presentar un programa pero con un objetivo claro, captar pajilleros adolescentes. Mención especial merecería Canal 9, siempre un paso por delante, que se permitió la licencia de seleccionar como presentadora de su espacio infantil Babalá a la simpar María Abradelo, la cual se esforzó en hacerlo bien aprendiendo incluso valenciano, pero que paseaba unos escotes con tal magnetismo que impedían a los niños de la comunidad valenciana preocuparse de si Gokuh salvaba al mundo una vez más o si Parker Lewis volvía a ser castigado por la srta. Musso.

En la misma línea les llevaron a programar en horarios infantiles y veraniegos, las grandes series de guarrillas con esos pechotes (parafraseando a Antonio Recio, mayorista, no limpio pescado), que cautivaron a toda una generación demasiado mayor para mirar para otro lado y demasiado pequeña como para tener acceso a películas X, y que marcaron el camino a muchas otras que podemos ver hoy en día. No quiero hablaros de series en las que salgan mujeres atractivas ya que en todas las series sale alguna, es un reclamo imprescindible e infalible, quiero hablaros de esas que se hicieron por y para sacar bombas sexuales que alienaran al espectador masculino.

Hablo sobretodo de una serie en concreto, “Los vigilantes de la playa”. La serie pajillera por excelencia. Si quieres sacar chicas ligeras de ropa no encontrarás un lugar mejor que la playa para hacer tu serie. Y en cuanto a la temática si te pones a pensar quién está todo el día en la playa en bañador, pues blanco y en botella, socorristas neumáticas y David Hasselhoff antes de comer demasiadas hamburguesas, éxito asegurado. Tanto es así que a veces me pregunto si fue primero el guión o la contratación de Erika Heleniak. Lo que quedó claro a partir de la segunda temporada es que la playa y la arena eran absolutamente prescindibles si los guiones incluían un grifo para mojar el bañador de Pamela Anderson. Todas las tramas requerían de muchos cuerpos ligeros de ropa y todos los planos playeros se nutrían con cientos de figurantes buenorras en bikini. Lo complicado para esta serie hubiera sido no revolucionar a los adolescentes de todo el mundo.


Inolvidable el calveras de mostacho que se ve en esta foto, no recuerdo su nombre, pero siempre pensé: “vaya tela, debe ser el mejor nadador y socorrista de todo Malibú, porque con lo feo que es no veo otra explicación para que le hayan fichado en esta serie…”

Todo lo que vino después ya venía a remolque. Veamos alguna:

“Acapulco H.E.A.T”. Puede que sólo mi gran amigo Parri recuerde ya esta serie. Pocas veces se vio un producto en Tv con menos escrúpulos a la hora de enseñar cacha, con menos vergüenza para tirarte a la cara argumentos absurdos. Claro, sabían que ni siquiera estabas escuchando.

“Detectives con medias de seda”. No confundir con la peli de Kathleen Turner. La pasaban en las autonómicas y, al menos en Canal 9, en horarios nocturnos. Tenían un puntillo detectivesco, como su propio nombre indica, que podía llevar a engaño. La serie en esencia era un tordo para que los adolescentes se deleitaran con mujeronas a ambos lados de la ley.

“Doll House”. Esta la señalo no por su trascendencia sino porque es relativamente actual y es entrañable ver que no se pierden las buenas costumbres. Sólo vi un par de episodios de la misma, no necesité más. Una empresa que implanta personalidades en modelos guarrillas, lo demás lo dejo a vuestra imaginación.

Esto es lo que hay, refugiados, me voy de vacaciones, pero intentaré estar al loro por si me dejáis caer alguna serie pajillera para comentarla y hacer unas risas.

Saludos y feliz verano a todos!

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14 Respuestas a “La Audiencia De Las Hormonas

  1. Cuando pasaba la noche en casa de mis abuelos, me hacía el dormido en el sofa mientras ellos miraban “Ay que calor”.

    • Que bueno el Ay que calor! En esos años Telecinco con sus mamachichos y sus italianadas nos abrió tanto los ojos…

  2. Hostia, tío!!! Menudas frikadas has encontrado por ahí. Doll House, Detectives con medias de seda y Acapulco Heat??? WTF?? Tiene pinta de ser supercurtre, jajaja. Ya sólo con el título la delata…

    • Detectives medias de seda era una frikada de cuidado, sin venir a cuento te metían un empeloto de los cojones, y uno con cara de WTF (bueno, se era joven, esa no era precisamente mi cara 😉 ). Doll House, he visto un par de capítulos, y la verdad me impresiona la capacidad que tienen para hacer un guión dtan absurdo de un concepto tan interesante. Acapulco HEAT???? WTF?????

    • Vaya, eran supercutres, pero el fondo de la cuestión era otro. La movida es que en aquella época tenían que buscar excusas buenas para sacar unos escotes, pero algunos no encontraban ninguna excusa y hacían estas series. La más cutre era la de Acapulco, brutal.

      • Por cierto, Apache, coincido con lo de Doll House, me puse a verla porque la idea me pareció buena en su momento. Después del primer episodio me desengañé, un tordo absoluto.

  3. Acapulco Heat me encantaba, el prota tenía más morro que espalda y me amenizaba las tardes que no veas!

    • No me sorprende, era la serie favorita de mi colega el Parri. Nos partíamos el ojete bastante hablando de esta serie, aunque a mi en aquella época ya me parecía malísima.

      • Te partirías el culo tu… Acapulco Heat fue una de las mejores series que se han emitido en este país, sin duda alguna. Menudo ganado!! Sobretodo la del medio de la foto. Creo que ahí descubrí el amor… o el sexo.

        Por cierto te dejas también una serie de polis en bici por la playa que hacían en Canal 9, que no me acuerdo como se llamaba. Ahí salían también una rubia y una morena, que no sabría cual elegir. Yo veía la serie a ver si me decantaba por una o por otra pero no había manera, tenía el corazón dividido.

        En cualquier caso, es indudable que hay series tan grandes y tan buenas que no necesitan argumento para triunfar, basta con mostrar piernas y escotes. Mmmmmm! Que bien lo pasábamos Onán y yo viendo esas series juntos…

  4. Ah y la versión italiana de “Hay que calor” es probablemente el mejor programa de entretenimiento que se ha emitido en la tele de este país. Con el gran Umberto Smaila!!!

    Saludos a mi colega Burger

    • Dices verdades como puños, Parri, tú no te reías con esta serie, de hecho eras su mayor, y único, defensor!

      No hace falta más que ver el opening para saber que Acapulco HEAT no engañaba nadie, daba exclusivamente lo que prometía, y eso sin duda es un mérito. No sé si sabrás, creo que nunca te lo he comentado, que el tal Fabio generó la expresión “ser un Fabio”, o el rol de “el Fabio” entre los yanquis, haciendo referencia a esos personajes, de series o de la vida real, que iban de tíos buenos, bronceados, mazaos y melenudos, y hacían las delicias de las señoras americanas casadas que soñaban como estos adonis playeros iban a sus casas a ponerles un enchufe, a desatascarles las tuberías o a regarles el jardín. Como los butaneros de aquí pero con ese glamour californiano de los noventa. Crema.

      Te veo este finde. Un abrazo.

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