En la desolación apareció Bynum

El botón rojo de autodestrucción estuvo pulsado durante varios días del intenso Lockout en la famosa franquicia de Los Ángeles Lakers. Una tendencia que viene de lejos, desde mucho antes que llegara el cierre patronal, incluso anteriormente al desastre mayúsculo del (4-0) en semifinales de Conferencia que le endosó Dallas Mavericks, los actuales campeones. Phil Jackson, gurú espiritual y líder desde la pausa del banco, anunciaba casi al mismo tiempo que dejaría de dirigir al equipo, que el camino que debía coger la franquicia no sería fácil sin él, afirmación déspota pero nada más lejos de la realidad.

La prensa estadounidense, muy crítica con los Lakers el curso pasado, especialmente con el español Pau Gasol, preparó su artillería en medio de los playoffs. Una fase final que Pau puso en bandeja a sus detractores al ofrecer un rendimiento más bajo de lo habitual. Se especuló con varios cambios de cromos durante muchos días que se convirtieron en varios meses y que prosiguen hasta el día de hoy.

La crisis angelina se acentúa especialmente en el momento que Stern anuncia que se desbloquea el Lockout y que el primer partido de la NBA sería el pasado 25 de diciembre. Instante en el que las franquicias empiezan una carrera de negociaciones para hacerse con los mejores jugadores del mercado. Los Lakers, sumidos en el clima de autodestrucción, gestionan sus opciones de mejorar la plantilla de la peor manera posible, situación que les lleva a un escenario gris y a un ambiente de inestabilidad que pasaría factura a varios de los jugadores ‘importantes’.

Lamar Odom, nombrado el mejor sexto hombre de la pasada campaña, se marcha por la puerta de atrás y, lo más sangrante, sin  nada a cambio rumbo a Dallas. Decisión que a día de hoy sigue siendo inexplicable. No imagino a los Thunder perdiendo a James Harden (directo al mejor sexto hombre del curso actual) sin ningún hombre importante que lo supla. Los ‘affaires’ con Chris Paul y los desplantes a Pau Gasol terminaron con el traspaso frustrado de la estrella de New Orleans rumbo a sus vecinos (L.A. Clippers), a Pau con un desconcierto lógico y varios activos enfadados, sobretodo, la piedra angular, Kobe Bryant.

El otro frente abierto es reforzar el juego interior. Aquí aparece el mejor, Dwight Howard. Los rumores son fuertes, todos fundados por el playoff pasado. Los Lakers quieren a Howard y para ello se tienen que desprender de dos unidades fuertes del equipo. Finalmente, los rumores terminan por tambalear las relaciones de los jugadores de peso del conjunto. Mención especial para Pau Gasol que está en todas las quinielas para dejar Los Angeles.

La pretemporada acentúa enormemente el problema al perder los dos primeros partidos frente a sus vecinos, L. A. Clippers, con muchas dudas, síntoma que dejaba claro lo larga que iba a ser la nueva temporada sin Phil Jackson. Y entre todo este cataclismo angelino, aparece Andrew Bynum.

Andrew Bynum avisa desde el primer día que viene dispuesto a hacer su mejor temporada como profesional y lo empieza a demostrar en los dos partidos de pretemporada. Sin embargo, Bynum debe cumplir sanción y se pierde los primeros cuatro partidos del curso. Los Lakers comienzan el primer back-to-back perdiendo frente a los Bulls y los Kings, situación que agrava de nuevo la crisis.

Pero todo cambia tras su vuelta. Andrew aparece intimidatorio, reboteando y anotando con un juego de pies rápido, con un gran surtido de decisiones acertadas para anotar y haciendose fuerte en la defensa (promedia 2.1 tapones). Sus movimientos en el poste se muestran mejorados y, sobretodo, con mucha confianza a la hora de tirar a canasta. Los Lakers se han visto reducidos a tres jugadores para encontrar el éxito y buena parte de ello está en la salud de Bynum. Si aguanta toda la temporada sin lesiones podrán dar un puñetazo encima de la mesa y cambiar todas las críticas por elogios.

Andrew promedia dobles dígitos (16.8 pp y 13.8 rp), siendo la mejor marca desde que es profesional. Además, es el pívot con más votos de toda la conferencia oeste para el All Star de Orlando. Para los Lakers ya no hay más opción. Sin el mejor Bynum no habrá tardes de gloria en el Staples Center.

Anuncios

Una respuesta a “En la desolación apareció Bynum

  1. Interesante artículo, la verdad es que si algo queda claro en Los Ángeles es que el equipo depende mucho más de Bynum y Gasol que de los 30 puntos que pueda hacer Kobe, cada vez más intrascendente en el juego de equipo. Por cierto, que opinión te merece Tyson Chandler, un centro que me encanta, aunque no sea un gran anotador, saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s