Barry Lyndon

“La indiferencia resulta totalmente desmoralizadora. Desde el inicio hasta el final de una película, mis únicos límites son aquellos que me imponen la cantidad de dinero de que dispongo para gastar y la cantidad de sueño que necesito. Algo te importa o no te impora y sencillamente no se dónde marcar la frontera entre esos dos puntos”.

Stanley Kubrick

En cada uno de los fotogramas de Barry Lyndon se hace evidente hasta qué punto Stanley Kubrick quería producir una pelicula de calidad. Al decir de algunos, es el trbajo menos comprendido y más menospreciado de Kubrick, aunque esa calificación podría aplicarse ahora a Eyes Wide Shut. Pero para aquellos que adminar las películas de Kubrick, Barry Lyndon figura entre sus logros cinematográficos más extraordinarios y podría decirse que más perfectos, compitiendo solo con 2001: Una odisea… (y tal vez eclipsada por esta). También contradice con mordacidad las acusaciones de los detractores de Kubrick de que sus peliculas carecen de sustancia emocional, y el héroe del filme, a pesar de sus defectos, es uno de los personajes más sustanciosos de la filmografía del director y también el que se ha tratado con más benevolencia.

Pero pasemos a una de las grandes dudas para la mayoria ¿Cuál fue el origen de Barry Lyndon? ¿Cómo llego a Stanley la idea?

Según Paul Duncan, Stanley Kubrick se encontró con la segunda novela de William Makepeace Thackeray, “Las aventuras de Barry Lyndon”, por casualidad (1). Como la mayoría de las obras más importantes de Thackeray, esta se había publicado primeramente en un formato mensual. Su titulo original de 1844, “The Luck of Barry Lyndon”, se cambió al publicarse en dos volúmenes en 1852.

“Kubrick no sabe qué le sedujo de esta historia sobre la gloria y la decadencia de un canalla – decía la revista Time en 1975-. Aparte de señalar que siempre le ha gustado Thackeray, no intenta explicar su elección: “Sería como tratar de explicar por qué te enamoraste de tu mujer; carece de sentido”. 2

Más adelante Kubrick repitió su reticencia a precisar qué le había atraido de la novela:

“Es la pregunta más difícil de contestar sobre cualquiera de las películas que he hecho. La verdad es que es una cuestión del entusiasmo que siente uno por el material […]. Lo único realmente importante sobre cualquier trabajo artístico es que sea pertinente para la vida humana y que tenga algún elemento veraz”. 3

William Hestling destaca la tendencia de Thackeray a enfrentar a sus lectores “con la insensatez, la debilidad y la maldad de la naturaleza humana, la injusticia de la sociedad y la inconsistencia del destino”, todos ellos temas que han aflorado a lo largo de la obra de Kubrick. Además, Thackeray evita ser abiertamente moralizante en sus sátiras de las pequeñas manías de las clases media y alta. (4) Claramente Kubrick compartía esta reticencia a ofrecer posturas morales obvias en sus películas y optaba por formular más preguntas de las que contestaba.

Llegados a este punto… ¿Qué diferencias hay entre la novela y la pelicula? Vamos a verlo..

Stanley Kubrick dijó:

“Una cosa que hace a Barry Lyndon accesible en términos cinematográficos es que se puede comprimir la historia sin necesidad de destruir sus cualidades esenciales. Aunque hubiese que recortar una gran parte, la pelicula funciona”. 5

La novela de Thackeray está narrada desde el punto de vista de Barry, quien recuerda los acontecimientos en un periódico desde la celda, de una cárcel décadas después, en 1814. Kubrick sustituyó los recuerdos de Barry por una narración más suelta, omnisciente, en tercera persona, leída de forma espléndida por Michael Hordern.

El guión de Kubrick sigue la misma cronología general de la novela, pero simplifica los hechos reduciendo el espacio histórico que abarca el texto, combinando determinados personajes y acciones, omitiendo o modificando ciertos episodios e inventando algunos nuevos. Kubrick también ha conceptualizado de forma considerable el personaje de Lord Bullingdon. El Bullingdon de Thackeray, un joven mucho más valiente que el de Kubrick, cruza el Atlántico para combatir contra los “rebeldes” americanos y se piensa que ha muerto en batalla. Kubrick inventó totalmente las dos escenas determinantes con Bullingdon: el concierto de clavicémbalo y el duelo.

Otras diferencias interesantes hacen referencia a la madre de Barry y a Chevalier. En la novela, la señora Barry no tiene un papel tan decisivo en la segunda parte de la historia, cosa que no ocurre en la versión de Kubrick dónde ella tiene gran parte de culpa de lo que sucede. En la historia de Thackeray, el seductor Chevalier de Balibari (italianización de Balli Barry) resulta ser el tío de Barry. En la pelicula, Kubrick obvia este hecho, quizás porque esa conexión resultaría demasiado melodramática y requeriría de demasiadas explicaciones, en el film es suficiente  establecer un sentimiento de parentesco basado en el hecho de que son compatriotas. (7)

Después de adaptar la novela, con los cambios que acabo de explicar, a Kubrick se le planteaba una gran duda… ¿Qué actores y actrices serían los escogidos para dar vida a los personajes? Fue duro pero os lo explicaré.

Para el papel principal, Kubrick dijo que nunca se imaginó a otra persona que no fuese Ryan O’Neal. O’Neal le había “impresionado muchísimo” en la película ¿Qué me pasa, doctor? (Peter Bogdanovich, 1972) y en otros filmes. Kubrick explicó:

“Tiene cualidades como actor que nunca se han utilizado. Y, por extraño que parezca, la interpretación emocional de Ryan, cuando las cosas se tuercen en Barry Lyndon, es casi más fácil para él que ninguna otra cosa. El personaje tiene que ser asimismo, físicamente atractivo e increbilemente encantador”. 8

Marisa Berenson, una sensacional modelo de los años setenta, había estudiado interpretación en la escuela Wynn Handman con el maestro de la interpretación metódica Lee Strasber. Pero su primer papel cinematográfico surgió totalmente por casualidad. Ella y Helmut Berger eran invitados frecuentes de Luchino Visconti. Una tarde, Visconti mencionó casualmente que Berenson sería perfecta para interpretar el papel de la mujer del compositor encarnado por Dirk Bogarde en Muerte en Venecia (1971). Su siguiente papel, como la heredera alemana en Cabaret (Bob Fosse, 1972) captó la atención de Stanley Kubrick. Sin tan siquiera conocerla, Kubrick ofreció a Barenson el papel femenino principal en Barry Lyndon. Ella comentó la experiencia del siguiente modo:

“¡Un trabajo duro! ¡Nunca trabajé tan duro en mi vida! [Kubrick es] muy perfeccionista. Presionaba a la gente hasta que casi no podían más – le dijo a Andy Warhol en Interview-.  Me encanta [Kubrick]. Es realmente maravilloso. Tiene un increíble sentido del humor. Es muy tímido, sobre todo con las mujeres, y muy introvertido […]. En el plató no es en absoluto tiránico con sus actores. Se muestra siempre muy tranquilo.” 9

En los papeles secundarios, Kubrick utilizó algunos “alumnos” de sus anteriores películas. Leonard Rossiter, que interpretó un breve papel como científico ruso en 2001: una odisea del espacio, crea el memorable personaje del capitán Quin, el rival de Barry por conseguir la mano de Nora Brady. Su segundo el capitán Grogan, es interpretado por Godfrey Quigley, que era el inolvidable capellán de la prisión en La Naranja Mecánica. Esa pelicula también tenía como protagonista a Patrick Magee (el señor Alexander, el escritor), en el papel de Chevalier de Balibari, y a Philip Stone (el padre de Alex), que interpreta a Graham, el secretario de lady Lyndon, y que se consagro en la gran pantalla con el papel de Grady en la siguiente película de Kubrick, El Resplandor.

El rodaje comenzó en el otoño de 1973 y duró ocho meses y medio (unos 250 días). El presupuesto de Barry Lyndon, estimado inicialmente en 2,5 millones de dólares, acabó costando once millones. En la pantalla se observa hasta el último céntimo, por así decirlo, en gran medida porque Kubrick utilizó costosos castillos, casas solariegas y otras localizaciones. Cahir Castle, cerca de Waterford, se utilizó para las escenas alemanas, donde Barry es coaccionado para formar parte del ejército de Federico el Grande; los muros y las torres de piedra de Kelis sirvieron de punto de reunión para los “chaquetas rojas” ingleses, y Carrick-on-Suir se utilizó como fondo para las secuencias de Barry en la milica inglesas. Los interiores del castillo de Dublín se adaptaron para que pareciese un hotel de lujo y un casino. Uno de los problemas más dificiles a la hora de rodar en exteriores fue encontrar una serie de edificios de época situados lo suficientemente cerca los unos de los otros como para que pasasen por una calle principal de la Prusia del siglo XVIII. Finalmente la solución se encontró en Postdam (en la Alemania del Este por aquel entonces).

“Si mis primeras películas parecen más verbales que las últimas, se debe a que me veía obligado a ajustarme a las convenciones literarias. Luego, tras obtener buenos resultados, conseguí mayor libertad para explorar el medio como yo prefería. No se publicó el guión de Barry Lyndon porque no tiene interés literario”.

Stanley Kubrick a John Hofsess para The New York Times.

 Cuando la producción se desplazó a Inglaterra, se utilizaron varias casas señoriales para presentar las vidas de la alta sociedad y la aristocracia. Entre ellas figuraban el Howard Castle, en el norte de Inglaterra, y la Wilton House, cerca de Salisbury, para las escenas que se desarrollaban en la propiedad de Lady Lyndon. La boda de Barry con Lady Lyndon se rodó en la capilla de Longleat, sede del marqués de Bath. Algunas escenas de la batalla se grabaron cerca de Bath, en Somerset, y otros lugares seleccionados fueron Corsham Court, Witshire, y el granero de la abadía de Glastonbury. En total, el equipo de Ken Adam dedicó casi seis meses a la búsqueda, organizando la logística y obteniendo las autorizaciones necesarias para el prolongado rodaje.

Pero el presupuesto de Barry Lyndon no solo se lo llevaron las localizaciones, el vestuario fue esencial para dotar de autenticidad a la producción. En total, la fase de preparación se alargó durante 18 meses. Milena Canonero, que había diseñado el vestuario de La Naranja Mecanica, supervisó cada detalle, incluidas las joyas y las pelucas. Las ropas no solo debían corresponder perfectamente a la época, sino que también debían estar integradas de forma natural en la “vida cotidiana” de los personajes. Unos 250 soldados del ejercito irlandés actuaron en la película y reprodujeron las maniobras, escaramuzas y batallas completas de la Guerra de los Siete años. Sus trajes, que representaban a los ejércitos de Inglaterra, Prusia y Francia fueron diseñados con la ayuda del renombrado historiador John Mollo, un experto en uniformes militares.

La exuberante belleza de Barry Lyndon le debe mucho a la brillante fotografía de John Alcott, por la cual ganó un Oscar y el premio de la National Society of Film Critics a la mejor fotografía. Se trata, sin duda, del logro culminante de su carrera. Alcott se esforzó en crear una sensación de luz natural a lo largo de todo el filme, aunque para conseguir este efecto, y contrariamente a la leyenda que circula en torno al filme, utilizó algo de iluminación artificial. Tras analizar la forma en que la luz ilumina un decorado, Alcott lo reproducía con una combinación de luz natural y focos para conseguir un nivel de iluminación que permitiera la grabación. Todas las escenas iluminadas por velas se realizaron sin ningún tipo de luz artificial, solo mediante velas y reflectores, por lo que se necesitó la construcción de objetivos hechos a medida. Alcott declaró a la revista American Cinematographer:

“Kubrick colocó tres objetivos de cámara fija Zeiss de 50 mm f0.7, que habían sobrado de una remesa fabricada para la NASA. Teníamos una Mitchell BNC sin reflex que enviamos a Ed DiGiulio para modificarla de manera que se pudiese acoplar este objetivo ultrarrápido”.

El problema que presentaron estos objetivos hecho a medida fue que prácticamente no tenían profundidad de campo con niveles de luz tan bajos. Alcott tuvo que calibrar los ajustos focales de los objetivos haciendo pruebas manuales desde 60 metros hasta casi un metro. Él y Doubles Milsome pusieron en práctica un elaborado sistema que utilizaba un video de circuito cerrado con unas coordenadas situadas sobre la pantalla de televisión, para marcar el alcance dentro del que podían moverse los actores y seguir estando enfocados. Cuando Michel Ciment le preguntó en qué medida había colaborado Kubrick en la fotografía, Alcott le contestó:

“Sabe exactamente lo que quiere. Si no fuese director, probablemente sería el mejor director de fotografía del mundo. En el plató siempre está detrás de la cámara y puedes aprender mucho trabajando con él […]. En lo más recóndito de su corazón es un fotógrafo y le gusta obtener los mejores efectos posibles de una cámara”.

Como ocurre en toda la obra madura de Kubrick, la música en Barry Lyndon desempeñña un papel fundamental a la hora de crear ambientes. Por cuestiones de verosimilitud estilistica, casi todo la música es de época: las composiciones abarcan desde Bach (Concierto  para dos clavicémbalos y cuerda en Do Menor, BWV 1060) hasta Mozart (Marcha de Idomeneo), pasando por Federico II de Prusia (Hohenfriedberger March), Leonard Rosenman volvió a instrumentar algunas obras, como por ejemplo Sarabande de Haendel, escrita originalmente para piano, que se utiliza constantemente a lo largo de la pelicula.

La música que adoptó Rosenman para el filme contribuye a que avance la acción, a definir a los personajes, a revelar matices psicológicos y a crear un sutil nexo de unión entre los personajes y los espectadores, un papel que pocas veces consigue una obra clásica por si sola. Desde la primera nota, sobre el emblema de la Warner Bros., el tema Sarabande establece un tono de melancolía majestuosa que define el talante global de la pelicula.

Además de la música clásica de la época, en Barry Lyndon figuran temas tradicionales irlandeses interpretados por el conocido grupo de folk The Chieftains.

El contrato de Kubrick con la Warner Bros, no solo le otorgaba un control total del montaje de Barry Lyndon, sino que el estudio también le dio la libertad de consagrar un año entero a la posproducción. John Calley, entonces director de producción de la Warner Bros., explicaba:

“No tendría sentido decirle a Kubrick: “De acuerdo, amigo, tienes una semana más para dejarlo listo”. Lo que conseguirías entonces es una pelicula mediocre con un coste de ocho millones de dólares, en vez de una obra maestra de once millones. Cuando alguien se está gastando una buena parte de tu dinero, más vale que le des tiempo para hacer las cosas bien.”.

Con el tiempo, Barry Lyndon ha logrado la condición de clásico reconocido. Incluso algunos criticos que inicialmente no entendieron la pelicula han cambiado de opinión. Entre ellos destaca Todd McCarthy, de la revista Variety. En 2001 escribió:

Solo recuerdo un caso en que cambié totalmente mi opinión sobre una pelicula que anteriormente había valorado en una publicación: Barry Lyndon, de Stanley Kubrick. La primera vez que la vi, no di con su sentido y significado global, y no fui capaz de apreciar nada más allá de sus cualidades pictóricas y musicales. Solo después de su asombrosa talla stroheimiana como contemplación corrosiva de la futilidad que subyace a casi todos los esfuerzos humanos se volvió más que evidente.”

Barry Lyndon podría considerarse la obra maestra de Kubrick. Como minimo, esta pelicula de acción cerebral representa el apogeo de su obra […] la más estética de las peliculas de Stanley Kubrick […] el filme de capa y espada más triste y la historia romántico-erótica más melancolica […] Tras una década de adaptaciones de Jane Austen, Henry James y Thomas Hardy, el proyecto más extraño de Kubrick parece ir 20 años por delante de su tiempo.  Barry Lyndon es la pelicula que Miramax querría estrenar, aunque pulida por Tom Stoppard y recortada en 90 minutos.

Tristemente, ante la ausencia de Stanley Kubrick, ni Miramax ni ningún otro tendrá ya la oportunidad de estrenar una pelicula como Barry Lyndon.

“Hacer películas contradice el viejo refrán que reza: “la gente quiere un sistema diseñado por genios para que puede ser dirigido por idiotas”. En el cine siempre ha sido al revés.”.

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2 Respuestas a “Barry Lyndon

  1. Una gran pelicula, ahora y en su estreno. Que no fuera reconocida en realidad, si al director nunca le importo. A nosotros menos. Saludos

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